Con el paso de los años, la abundancia de los cargos asumidos por Goethe amenazaba con asfixiar su obra poética. Por esa razón solicita y obtiene del duque Carlos Augusto licencia para ausentarse por tiempo ilimitado partiendo en septiembre del año 1786 a Italia. Goethe esperaba poder regenerarse en dicho viaje, ello le fué concedido en tal medida, que ya en la primera carta a su madre desde Roma pudo escribir:”Regresaré como un hombre nuevo y mi vida será una fuente de gran alegría para mí y mis amigos”. La carta puede ser vista en una de las primeras vitrinas que en la sala del primer piso del museo se dedica al viaje de Goethe a Italia.

En otra de las vitrinas se exhibe la copia en limpio de la quinta “Elegía Romana” que Goethe obsequiara en otros tiempos a Fritz Jacobi y en la cuál se percibe el gran entusiasmo de Goethe en Roma al “sentirse inspirado en la tierra clásica”. El espíritu y el sentido artístico de las formas de la Antigüedad cobraron vida para Goethe en el seno de un círculo de artistas alemanes pletóricos de alegria de vivir.

Un dibujo a la pluma del pintor Friedrich Bury expuesto junto a otras obras de dichos artistas da una viva impresión de como Goethe desarrolla su propio cánon clásico en medio de tan creativos espíritus.

En total se dedican tres salas a la primera y segunda estadía de Goethe en Roma incluída la excursión a Sicilia.

© Museo Goethe
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